Fuente: ABC
Fecha: 09-03-98
Extraído del artículo “El cuarteto Arriaga, con Shostakovich y Schönberg, trae esperanza al Auditorio”
La sorprendente madurez del primer violín, el adolescente salmantino Felipe Rodríguez, merece frase aparte. A sus dieciséis años, se lanza como si tal cosa, sobrado de medios y de ideas, a los misterios de Shostakivich.
Fuente: La Opinión de Murcia
Fecha: 18-02-04
Artículo titulado “Felipe Rodríguez, un violinista con indudable proyección”
No estaba prevista ni anunciada en principio, y su anuncio tardío, entre otras cosas, pudo tener que ver con una menor afluencia de espectadores. Hay que alabar la idea del Auditorio, aceptada por la Asociación Pro Música, de programar una actuación de Felipe Rodríguez (nacido en Salamanca y con residencia familiar en Cartagena), al que había escuchado en los conciertos navideños del Cuarteto Saravasti, y al que oí en Cartagena, una Sonata de César Franck de mucho fuste, pues se trata de un joven violinista que viene avalado por su estancia en la Escuela Superior de Música Reina Sofía donde no ingresa cualquiera, y donde fue primer violín de su cuarteto de cuerda, por sus premios, y por sus actuaciones dentro y fuera de España. Y, últimamente, por haber conseguido una plaza en la Orquesta Filarmónica de Málaga, lo que vendrá a demostrar, si no estuviera ya suficientemente demostrada, la falacia del argumento que se utilizó aquí para crear una orquesta de tres al cuarto: los buenos músicos, los que tienen calidad y personalidad como para sacar una oposición ante un tribunal riguroso, y no tienen necesidad, por tanto, de pasar su vida dando las gracias, se van.
El principio del programa de ahora (‘Adagio y ‘Fuga’, de la Sonata nº 1 en Sol menor, para violín solo, BWV 1001’. de J. S. Bach, ‘Capricci nº l9 y nº 24, Op. 1’, de Paganini, y ‘Capriccio’, de J. Rodrigo) fue para violín solo, y el resto (Sonata Pimpante, para piano y violín, de J. Rodrigo, "Sonata para violín y piano nº 2 en Sol mayor", de Ravel, y no Sonata para violín y piano [póstuma], como dice el enunciado del programa de mano, aunque los movimientos coinciden con los de la interpretada, y ‘Carmen Fantasy’, de Franz Waxman, que falleció en 1967, no en 1964 como se dice en las notas al programa), ya para violín y piano, en dúo con el excelente pianista Ireneusz Jagla.
Hubo solemnidad y emoción en el ‘Adagio‘ y vivacidad, con altura, la ’Fuga’ de un serio y equilibrado Bach, antes de arriesgar, con decisión y valentía, con las dificultades endiabladas de Paganini, para tras un imaginativo y airoso Rodrigo, pasar a un Ravel, en el que los dos instrumentos se ensamblaron, contrastaron y combinaron con una clara diferenciación en lo expresivo y en lo tímbrico, con excelentes prestaciones, y en interpretación llena de carácter, en lo pastoral ‘Allegretto’, en lo jazzístico del "Blues" con todos los recursos, aire, variabilidad tímbrica y colores sonoros, y en la fugacidad evocadora del ‘Perpetuum mobile’; y apasionamiento emotivo, con buena cota de virtuosismo, en Waxman.
Felipe Rodríguez es, a sus 21 años, un violinista ya muy hecho, con un considerable nivel y, por razones de nivel y de edad, y por la madurez que ya trasluce, con una gran proyección, si las circunstancias no le son desfavorables. Posee técnica, musicalidad, sensibilidad, sentido del ritmo, afinación; tiene un sonido con clase, cuyos colores maneja de forma sugerente, es expresivo, y tiene carácter y temperamento artístico, en definitiva talento. Él e Ireneusz Jagla, un muy buen pianista, de sonido amplio, colaborador atento, partícipe del éxito en interesante dúo, agradecieron los aplausos del público repitiendo el último movimiento de la ‘Sonata’ de Ravel.
Fuente: La Verdad
Fecha: 25-02-04
Extraído del artículo “Jóvenes Violinistas”
Desde su más tierna infancia, el Zapateado de Sarasate era el regalo que hacía escuchar a cualquier mortal el pequeño Felipe Rodríguez. Lo traigo como anécdota, porque a sus envidiables veintitantos años aquella prometedora criatura se ha agigantado y alcanzado unas enormes dimensiones. Su recitan no admite la menor duda acerca de su extraordinario talento para afrontar desde la Primera Sonata de J.S. Bach (fue un dolor no poder escucharla completa) hasta el virtuosismo de la fantasía de Waxman sobre temas de la Carmen de Bizet, tras dejarnos boquiabiertos con las páginas tremendamente complicadas de Rodrigo o con la Sonata de Ravel. El pianista Ireneusz Jagla actuó como un dignísimo acompañante.
Fuente: Yahoo! Noticias (Europa Press)
Fecha: 02-04-04
Artículo "Angel Sanzo, en Piano, y Felipe Rodríguez, en Violín, ganadores del II Concurso Internacional de Música Joaquín Rodrigo"
Los españoles Angel Sanzo (Antequera, Málaga, 1973) y Felipe Rodríguez (Salamanca, 1982) han sido seleccionados por el jurado como ganadores del primer premio en las modalidades de Piano y Violín, respectivamente, del II Concurso Internacional de Música "Joaquín Rodrigo" convocado por la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE).
Cada uno de ellos obtendrá un premio en metálico de 12.000 euros y la oportunidad de ofrecer conciertos y recitales en España y en el extranjero con el respaldo de la ONCE.
PREMIOS ESPECIALES
También se han otorgado una serie de Premios Especiales: el Premio al Mejor Intérprete de la obra del Maestro Joaquín Rodrigo, dotado por la Fundación "Victoria y Joaquín Rodrigo" con 4.500 euros y acumulable a otros premios, para Felipe Rodríguez, en Violín; el de Mejor participante de Nacionalidad Española clasificado en la Final o Semifinal, dotado por RTVE con 1.500 euros ha sido también para Felipe Rodríguez.
El director de orquesta catalán, Antoni Ros Marbà y la compositora francesa Graciane Finzi, han sido los presidentes de los jurados de Violín y Piano, respectivamente.
Esta noche, los ganadores ofrecerán en el Teatro Monumental de Madrid un Concierto de Gala al que dará cierre la Orquesta Sinfónica de RTVE, bajo la dirección de Adrián Leaper. Durante el transcurso de la gala se realizará la entrega de los diferentes premios.
Fuente: Diario de León
Fecha: 6 de diciembre de 2004
Acariciando la perfección
Ros Marbá y la Real Filharmonía de Galicia ofrecieron en el Auditorio toda una lección de equilibrio y pulcritud junto a un genio del violín, el jovencísimo músico Felipe Rodríguez.
(...) La Habanera de Saint-Säens que siguió, tuvo en el violinista salmantino Felipe Rodríguez su protagonista de excepción.El joven charro es dueño de una técnica y un virtuosismo apabullantes, por lo que, unidos a su juventud, pueden significar el preludio - y lo digo por su juventud, no por sus modos ya de veterano-, de una impresionante y vertiginosa carrera.Utilizando todos los recursos de un instrumento demasiado frágil en sus robustas manos, Felipe hizo vibrar al respetable con toda la serie de sutilezas técnicas e instrumentales que desplegó a base de dobles cuerdas, notas picadas*, y ese lirismo conmovedor que emana de toda la partitura y que él lo desgranó a base de sensibilidad en esas frases maravillosas ahítas de fuego y poesía.Un descubrimiento fantástico.La tercera obra de la primera parte estuvo dedicada a la Tzigane de Ravel, una pieza de exhibión dedicada a la violinista húngara Jelly d'Aranyi, y con la que su colega salmantino tuvo la mejor performance de la noche.
Tras una breve introducción sensual y soñadora del violín solo, pasó a frases ásperas, agresivas y rechinantes.Esta obra encierra todas las trampas posibles para un virtuoso: pizzicatos, armónicos rápidos, bruscos cambios de ritmo y toda suerte de sutilezas que el solista supo sortear con esa facilidad que sólo los verdaderos virtuosos poseen.
Fue toda una lección de lo que se puede lograr hacer con un instrumento echo para deleitar. (...)
Fuente: The New Zealand Herald
Fecha: 8 de Junio de 2005
(...) Sin embargo, estoy bastante impresionado por algunas piezas de la música, incluso aquéllas procedentes de músicos que no van a entrar en los seis últimos. Casos ejemplares de estas piezas fueron el lánguido Bach o el Mozart con tintes modernos tocados por Rodriguez García (...)